El fósforo es químicamente muy reactivo y por ello no se encuentra en estado puro en la naturaleza. La apatita es la fuente natural de fósforo en el suelo. Por

meteorización, pequeñas cantidades de P son liberadas a la solución del suelo para ser absorbidas por las plantas como iones ortofosfatos. Pero la mayor parte

de éste forma compuestos con otros elementos como calcio, hierro, aluminio, o ciertos minerales arcillosos y reducen la disponibilidad del P para las plantas, por

lo que la demanda de este elemento es crucial cubrirla vía fertilización.

DESCRIPCIÓN

El fósforo desempeña un papel importante en la fotosíntesis, la respiración, el almacenamiento y transferencia de energía, la división y el crecimiento celular y

otros procesos de las plantas.

El fósforo aportado, en un 100 % asimilable por las plantas, del que un porcentaje muy elevado (más del 95 %) es soluble en agua y pasa directamente a la solución

de suelo, garantiza un excelente resultado agronómico. Los fosfatos amónicos tienen una reacción residual ácida, aunque inicialmente tienen una reacción

alcalina, por lo que son muy adecuados para suelos neutros o básicos.

La fertilización con fósforo es clave, no sólo para restituir los niveles de nutriente en el suelo, sino también para obtener plantas más vigorosas y promover la rápida

formación y crecimiento de las raíces, haciéndolas más resistentes a la falta de agua. El fósforo también mejora la calidad de frutas y granos, siendo vital para la

formación de las semillas. La deficiencia de fósforo retarda la madurez del cultivo.

Los fosfatos de amonio poseen excelentes propiedades físicas, resultando actualmente los fertilizantes fosfatados más populares. Entre otras ventajas, son los

fertilizantes más concentrados del mercado, entre 62 y 64% de nutrientes.

El fósforo de los fosfatos de amonio es totalmente soluble en agua.

 

APLICACIONES (recomendado para cesped)

En condiciones normales, sólo del 20 al 30 % del fósforo aplicado al suelo como fertilizante es absorbido por la planta durante un ciclo de crecimiento. Se obtiene

mayor eficiencia aplicando en forma conjunta fósforo y nitrógeno que por fuentes distintas, debido que al absorber las plantas el nitrógeno en forma de amonio se

acidifica el entorno radicular, facilitando de esta manera la disolución y liberación del fosfato del fertilizante.

El Fosfato Diamónico (DAP) genera un efecto arrancador en los cultivos extensivos.

Debido a su mayor contenido de nitrógeno, es bueno para los cultivos que requieren dicho nutriente en su etapa inicial. Es un producto con alta

solubilidad en agua, lo que asegura una rápida respuesta a la fertilización.

El nitrógeno incluido permite cubrir parte de las necesidades del cultivo durante el primer período de crecimiento de la planta.

 

Fosfato diamonico 18-46-0
$52,78
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El fósforo es químicamente muy reactivo y por ello no se encuentra en estado puro en la naturaleza. La apatita es la fuente natural de fósforo en el suelo. Por

meteorización, pequeñas cantidades de P son liberadas a la solución del suelo para ser absorbidas por las plantas como iones ortofosfatos. Pero la mayor parte

de éste forma compuestos con otros elementos como calcio, hierro, aluminio, o ciertos minerales arcillosos y reducen la disponibilidad del P para las plantas, por

lo que la demanda de este elemento es crucial cubrirla vía fertilización.

DESCRIPCIÓN

El fósforo desempeña un papel importante en la fotosíntesis, la respiración, el almacenamiento y transferencia de energía, la división y el crecimiento celular y

otros procesos de las plantas.

El fósforo aportado, en un 100 % asimilable por las plantas, del que un porcentaje muy elevado (más del 95 %) es soluble en agua y pasa directamente a la solución

de suelo, garantiza un excelente resultado agronómico. Los fosfatos amónicos tienen una reacción residual ácida, aunque inicialmente tienen una reacción

alcalina, por lo que son muy adecuados para suelos neutros o básicos.

La fertilización con fósforo es clave, no sólo para restituir los niveles de nutriente en el suelo, sino también para obtener plantas más vigorosas y promover la rápida

formación y crecimiento de las raíces, haciéndolas más resistentes a la falta de agua. El fósforo también mejora la calidad de frutas y granos, siendo vital para la

formación de las semillas. La deficiencia de fósforo retarda la madurez del cultivo.

Los fosfatos de amonio poseen excelentes propiedades físicas, resultando actualmente los fertilizantes fosfatados más populares. Entre otras ventajas, son los

fertilizantes más concentrados del mercado, entre 62 y 64% de nutrientes.

El fósforo de los fosfatos de amonio es totalmente soluble en agua.

 

APLICACIONES (recomendado para cesped)

En condiciones normales, sólo del 20 al 30 % del fósforo aplicado al suelo como fertilizante es absorbido por la planta durante un ciclo de crecimiento. Se obtiene

mayor eficiencia aplicando en forma conjunta fósforo y nitrógeno que por fuentes distintas, debido que al absorber las plantas el nitrógeno en forma de amonio se

acidifica el entorno radicular, facilitando de esta manera la disolución y liberación del fosfato del fertilizante.

El Fosfato Diamónico (DAP) genera un efecto arrancador en los cultivos extensivos.

Debido a su mayor contenido de nitrógeno, es bueno para los cultivos que requieren dicho nutriente en su etapa inicial. Es un producto con alta

solubilidad en agua, lo que asegura una rápida respuesta a la fertilización.

El nitrógeno incluido permite cubrir parte de las necesidades del cultivo durante el primer período de crecimiento de la planta.